Mostrando entradas con la etiqueta Catering aéreo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Catering aéreo. Mostrar todas las entradas

domingo, 29 de mayo de 2016

Xavier Maier, creador del catering aéreo

En el año 1911, los alemanes dieron inicio al servicio del transporte aéreo comercial, todo gracias a la compañía de dirigibles DELAG, un proyecto que trató de ser imitado en Inglaterra, sin éxito y marcado siempre por las desgracias.

La razón por la que los ingenieros británicos no pudieron igualar el trabajo de Graf Zeppelin, era porque desconocían los secretos técnicos que DELAG empleaba en la fabricación de sus enormes unidades, diseñadas para atravesar el cielo en largas y lujosas travesías.

Alberto Ignacio Ardila

El ingeniero alemán concibió, a mediados del siglo XX, verdaderos hoteles aéreos. Sus naves insignia fueron El Graf Zeppelin y El Hindenburg, dirigibles que en 60 horas de vuelo, era capaz de atravesar el Atlántico, con destinos como Estados Unidos o Brasil.

El éxito de Lufthansa, que para el año 1926 ya había superado el millón de pasajeros, era irrelevante si se comparaba con la empresa de Graf Zeppelin, que sacaba una notable ventaja sobre las empresas emergentes de vuelos comerciales que comenzaban a surgir en Europa y América del Norte. 

Alberto Ignacio Ardila

DELAG fue la empresa encargada de redefinir todo lo concerniente al catering aéreo. Cada una de estas enormes y potentes naves taba a equipada con cocinas que no tenían nada que envidiar a las mejores de restaurantes y hoteles en tierra firme, y el equipo de chef y cocineros, se encargaba de suministrar a los pasajeros verdaderos manjares.

El jefe de cocina era Xavier Maier, un hombre que contaba con la colaboración de cuatro cocineros adicionales para satisfacer las necesidades de los pasajeros, que podían ascender en número a un centenar de personas, aproximadamente. 

Alberto Ignacio Ardila

Lenguado con salsa de hongos, papas y un postre, que consistía en helado de pistacho acompañado por un culí de frutos del bosque, eran algunos de los menús que diseñaba Maier, aunque este se recuerda especialmente por ser el último que ofreció a los clientes de DELAG, antes de que se produjera un accidente al llegar a EEUU en el que murieron 36 personas.

martes, 16 de febrero de 2016

El menú: un privilegio de la primera clase

Aunque muchos pasajeros se quejan de que es una fortuna que algunas aerolíneas en Estados Unidos o Europa ofrezcan algo de comer en el vuelo, o más aún, algo apetitoso de comer, hay otras personas que sostienen que el catering aéreo se encuentra en plena evolución, como también lo están haciendo los menús.

En efecto, cuando hacer un vuelo en avión era un acontecimiento ansiado para el que los pasajeros se preparaban vistiendo incluso sus mejores trajes, la incorporación de un menú impreso que nos permitiera escoger los alimentos a consumir era una valorada constante, tradición que no todas las aerolíneas han perdido, por el contrario la han diversificado.


Hoy en día, algunas aerolíneas en Asia siguen usando el menú, que puede ser una tarjeta plástica en el bolsillo trasero de las butacas, puede estar incluido en una de las páginas de la revista que algunas líneas aéreas ofrecen a sus pasajeros para leer durante el viaje, o puede consultarse previamente, vía online.


ANA, una línea aérea japonesa tiene un canal con el menú en su sistema de entretenimiento de a bordo, otras compañías de vuelos comerciales también permiten que el pasajero consulte las ofertas gastronómicas que puede consumir en la aeronave, haciendo el pedido por anticipado. Esta estrategia permite que la comida sea hecha según los gustos de los pasajeros, aún y cuando las empresa de catering deben preparar su línea de producción con suficiente antelación.


La empresa Air New Zealand puede llegar a notificar a sus pasajeros acerca del menú que se ofrecerá durante el vuelo minutos antes del despegue, por lo que el sobrecargo enumera los platos a degustar haciendo uso del altoparlante. El menú impreso se ha vuelto, en muchos casos, un privilegio del que sólo puede gozar la primera clase o la clase ejecutiva.

El sitio web Airline Meals, creado por un viajero holandés, no sólo tiene a disposición de los internautas más de trece mil fotografías de almuerzos o comidas servidas en casi 500 aerolíneas, además tiene una sección en la que pueden apreciarse curiosas imágenes de menús impresos para aviones.

Este material impreso no sólo es atractivo por su diseño y apariencia, también nos permite hacernos una idea de las comidas que prefieren algunas aerolíneas y sus usuarios. Llama poderosamente la atención ver cómo cada menú goza de un apartado donde se hace mención a la “comida internacional”, rubro gastronómico en el que siempre suele imponerse la cocina francesa.

sábado, 13 de febrero de 2016

Comida en vuelos: un lujo que algunos prefieren evitar

Con el impulso de la aviación comercial luego de la Segunda Guerra Mundial a causa del auge del turismo, las aerolíneas tuvieron que prestar cada vez más atención al catering aéreo y a los productos alimenticios que le eran proporcionados a los pasajeros durante los vuelos, en especial aquellos de larga duración.


El surgimiento de aerolíneas poco conocidas, pero económicas, así como el incremento en el costo del combustible, hizo que algunas empresas comenzaran a replantearse algunos aspectos, entre ellos el tema del catering. Se estima que sólo la British Airways es capaz de producir cerca de 80.000 comidas cada día y que el costo promedio del menú en la clase económica está sobre los veinte dólares, un monto que el pasajero cancela con el boleto.


Por su parte, las aerolíneas económicas han comenzado a introducir una modalidad distinta en su sistema de catering aéreo, en la que el usuario de clase económica debe cancelar durante el vuelo los alimentos que consuma en el avión. Esta dinámica se ha ido extendiendo en la industria, y ha mermado considerablemente las opciones gastronómicas para la sesión de bajo costo.


El pasajero de  segunda clase no sólo ve cómo paulatinamente se reduce la porción, sino que además las opciones son muy pocas y esta situación suscita quejas por parte de los usuarios constantemente. En donde la crisis no parece verse reflejada es en la clase superior o VIP, donde los pasajeros tienen acceso a numerosas comodidades.

Algunos pasajeros no reparan en pagar tres y cuatro veces el costo de un pasaje económico para tener el privilegio de viajar en VIP, donde los asientos son considerablemente más cómodos, la atención es mejor, se ofrece a los usuarios una flamante tecnología y el menú viene respaldado, la mayoría de las veces, por la firma de chef internacionales.


En los vuelos de larga duración, a los pasajeros de primera clase se les ofrece la posibilidad de escoger entre varios platos, en especial cuando las aerolíneas son de Asia o Europa. En Estados Unidos ofrecen un “gran menú”, compuesto por carne de excelente calidad, donde destaca la ternera o el pollo, acompañadas de una generosa ensalada y un helado de postre, entre otras opciones.

No obstante, muchas personas coinciden con que la calidad de las comidas que sirven en los vuelos ha decaído, considerablemente.

domingo, 31 de enero de 2016

Alberto Ignacio Ardila: Ellen Church, la primera aeromoza de la historia

El primer vuelo de la historia que contó con la participación de una aeromoza se llevó a cabo el 15 de mayo del año 1930 y estuvo a cargo de la empresa Boeing Air Transport. Semanas antes de esta primicia, la enfermera diplomada Ellen Church se presentó ante Steve Simpson, administrador de la aerolínea anteriormente mencionada, para pedirle trabajo, preferiblemente como piloto, puesto que había tomado lecciones de vuelo.


Church inspiró en Simpson una idea formidable: la de sustituir a los couriers (asistentes de vuelo que además de trabajar como copilotos se encargaban de los pasajeros que trasladaba algunas aerolíneas especializadas en el transporte de correo aéreo), por enfermeras, mujeres que podían brindar un servicio más completo al pasajero, además de tranquilizarles a lo largo del viaje.



El Boeing tri motor partió desde Oakland a Chicago llevando a bordo a Ellen Church, la primera azafata de la historia de la aviación comercial. A pesar de que la incorporación de esta figura causó cierto recelo en los pilotos y, muy especialmente, en las esposas de éstos, las aeromozas comenzaron a ganarse el respeto y la admiración de las personas, justificando con creces su presencia y dedicación en los vuelos comerciales.



A pesar del gran aporte de la Boeing Air Transport, no fue sino la American Airways quien, en el año 1934, comenzó a ofrecer el servicio de comida a bordo de sus vuelos, incluyendo paulatinamente el servicio de platos calientes. Cuando se incorpora a la American Airways el modelo DC3 con capacidad para 21 pasajeros y vuelos de hasta 18 horas, el catering aéreo comienza a dar sus primeros pasos en la historia.

Estos vuelos de costa a costa obligaban a los pilotos a hacer varias escalas para reponer combustible y reabastecer el vuelo de alimentos y bebidas. Fue así como en un hangar de Oakland se inauguró la primera cocina en tierra, para preparar platos elaborados y subirlos a los vuelos para el consumo de los pasajeros.

Lo más normal era que los pasajeros tomasen un refrigerio en los aeropuertos cada vez que el vuelo hacía escala, sin embargo, apenas la idea de servir comida a bordo comenzó a hacerse popular, muchos de estos restaurantes se encargaron de proveer a las aerolíneas de los alimentos necesarios, los que se colocaban en termos donde podían permanecer calientes por un par de horas.

Las aeromozas se encargaban de servir a los pasajeros los alimentos emplatados, en una respectiva bandeja con la cubertería completa, tal y como se comería en cualquier restaurant de tierra firme. Como para aquella época no existían las mesitas reclinables que ofrecen las butacas de los aviones actuales, los pasajeros colocaban un cojín sobre sus piernas y así disfrutaban de la comida.